24. nov., 2014

mundo maldito

Vivimos en un mundo maldito, 

Maldito por los dioses,

Con minúscula y sin acento.

Un mundo donde el amor no tiene el olor de las acacias

Y el dolor es siempre huésped del alma.

Un mundo donde no se oye el lamento de los viejos

Y ha prescrito la belleza de la luna.

Un mundo inhóspito para los proscritos y mendigos,

Por causa de la indigencia de los hombres.

Un mundo donde respirar se vuelve inútil

Y el latir del corazón, una quimera,

Un mundo donde toser es cada día más cotidiano

Y barrer la lluvia, una insolencia.

Un mundo donde los perros no ululan por las callejuelas viejas.

Un mundo en el que el soñar es delito.

Y los muertos ya no cuentan el número de las estrellas.

Un mundo en el que la esperanza se ha llenado de tristeza.

Mundo maldito, ajado y sin memoria.

Pero, al fin y al cabo, mundo que reclama el grito de su poeta.