23. nov., 2014

El laúd

Oigo el laúd a lo lejos

Que me habla de otros países, de otros lugares,

Donde la gente vive, llora, sueña,

Pasea por las calles alborotadas, se sube a los árboles

Desde donde contempla el horizonte

Vasto y desarraigado.

Oigo el laúd a lo lejos

Y oigo a la gente que, como yo,

Ríe, pasea por las olas del mar, compra un beso,

Se detiene a contemplar la rosa con sus pétalos adormecidos.

Gente que crea el Universo día a día

Con sus ojos, con sus manos, con su caricia velada,

Tiznada de azul o blanco

Según sea el color del cielo

Gente que alza el vuelo hacia un abismo

Sin trasfondo.

Gente que, como yo, consuela el llanto de un niño,

Pérdido entre los dédalos del tiempo.

Oigo el laúd a lo lejos

Que me persigue con su pertinaz melodía

Y oígo el latido de unas gentes, de unos pueblos

Que, como yo, viven, lloran y sueñan.