poesía

16. mar., 2019

Mis paisajes son altos, nítidos, fuertes.

No anochece nunca en ellos.

La luz es firme, intensa, inefable.

Los frecuentan seres de todas las galaxias:

músicos, pintores, poetas, payasos, piratas

y héroes sin espuelas.

Está el mar que habla cinco idiomas,

el jardín que siempre vuelve,

el bosque enamorado,

los valles que nunca tienen prisa,

las voces de los montes,

los inapelables ríos,

los legendarios lagos.

Camino por ellos

sintiéndome segura,

sin límites ni fronteras,

porque no hay muerte que acabe con los sueños.

4. mar., 2019

Ya conoces todos mis paisajes,

mis rutinas, mis actores preferidos,

mi deseo compulsivo de escuchar a Bach.

No tengo secretos para ti.

Mi alma es el espejo en el que tú te miras.

¿Dónde estaré sin que tú no lo sepas?

No me dejas en las noches tenebrosas,

ni en los senderos abruptos,

ni cuando me acechan los monstruos del pasado.

Callas cuando grito.

cuando sueño,

cuando lloro,

cuando pierdo las llaves,

cuando naufrago cada mañana.

Te llamo y me contestas siempre, soledad,

compañera en el silencio y en la guerra.

3. mar., 2019

Está la belleza en lo imperfecto,

en ese preludio que pone nombre a las cosas,

pero deja un espacio para el río, para el árbol.

Es la sinfonía inacabada de Schubert

la búsqueda insaciable de una voz que no se oye.

Pigmalión lloró porque Galatea era imperfecta

y sus lágrimas conmovieron su corazón de piedra.

Giacometti dedicaba horas a esculpir los detalles

y nunca tocó el cielo con sus manos.

Es la belleza la nostalgia que nos separa de la primera luz.

1. mar., 2019

Allá lejos,

donde la luna teje cristales con el viento,

hay un hombre que brega mar adentro.

Su voz se alza sobre las olas

que aún no han amanecido.

Habla del amor, de peces, del pan y del trigo.

Extiende su mano sobre los pobres, los niños, los ciegos.

Le sigue una muchedumbre que viene de muy lejos,

de donde el sol se esconde de las miradas furtivas.

El hombre los contempla y aprende sus nombres,

sus tristes historias, su cansancio infinito.

Entonces les entrega un tesoro,

un cofre con sus lágrimas:

el camino secreto que conduce a la felicidad.

23. feb., 2019

Leer a Quevedo o al Dante.

Meterse en la piel de Dorian Grey.

Sentir el mismo amor que Heathcliff por Catherine.

Volver a ver Buenos Aires en el tango de Gardel.

Cantar con Atahualpa al payador perseguido.

Escuchar a Menuhin y su largo lamento.

Decir te quiero en quechua o suahili.

Llevar flores a la tumba de Machado.

Ser la paloma de El Cantar de los  Cantares.

Tener el alma de Cyrano de Bergerac.

Descifrar el misterio de las Pirámides de Egipto.

Descubrir quién mató a John Fitzgerald Kennedy.

 

Abrir la puerta al duende de la magia

para que venga otra vez la primavera.