poesía

15. jul., 2019

El hombre es un laberinto

de noches y amaneceres,

de tormentas y de calma.

de desiertos y vergeles.

 

El hombre es una aventura

que lucha contra el destino,

que anda descalzo en la nieve,

y siente que se ha perdido.

 

El hombre busca sin tregua

la voz que oyó de pequeño,

la que todavía late 

en el fondo de su sueño.

 

Es esa voz que le habla

de un amor que nunca falla,

que es eterno y que habita 

en lo más hondo del alma.

 

11. jul., 2019

El amor es buscar entre las sombras

al ser desconocido, que ha de llegar

al final del largo invierno,

aunque el viento y la tormenta se lo impidan.

 

El amor es un rayo que ilumina

el corazón en la oscura soledad de lo imposible.

Es la fuerza cósmica que habita lo invisible,

el instante inefable de lo eterno.

 

Sin amor no crecen los bosques en el alma,

ni hay lagos que crucen los corazones,

ni paisajes que nazcan en las miradas.

 

El amor es un extraño camino,

que tiene al dolor de compañero,

y la dicha como único destino.

11. jul., 2019

Pigmalión hizo grande a Galatea.

Creó una estatua inerte, pero tan bella,

que quedó arrebatado para siempre.

El amor y el dolor van de la mano.

Por más perfecta que fuera Galatea

le faltaba el hálito de la vida,

que solo Dios concede.

Tan largo es el trayecto

que va del amor a lo posible.

Sin embargo, lloró tanto Pigmalión su desdicha,

que llegó hasta el cielo su clamor

y del amor brotó la vida.

 

Así los corazones, como piedras inánimes ,

se funden al calor de lo divino.

9. jul., 2019

Recuerdo la primera vez que vi el mar.

Sentirme perdida ante su inmensidad.

Comprendí la noción de lo infinito,

de lo inabarcable, de lo que nunca muere.

Ya de mayor soñé con el mar

como un destino ineluctable.

Allá donde van a parar todos los sueños

que se hunden entre el rumor de las olas.

Conocí la versatilidad del mar: sus gigantescas olas,

sus mareas altas y bajas,

el mar azul y sombrío,

sus bramidos y sus tempestades,

el mar en calma, el mar silencioso,

el mar que rompe diques,

el mar que traiciona,

el mar que se estrella contra las rocas,

el mar que no avisa.

Y entonces comprendí lo que es la vida.

20. jun., 2019

El reloj marca las horas en aquel salón triste y oscuro,

mientras el espejo, que no perdona nada,

me devuelve el rostro lejano de la infancia.

El reloj ha visto morir a los que bailaron la mazurca,

a los que durmieron ajenos al ruido de las fiestas,

a los que se escondieron de la lluvia.

Pero iba haciendo su trayecto hasta marcar la hora exacta

en la que todos despertaban de su sueño.

Aquel tiempo remoto

ha sido la espada del reloj,

que  hoy brilla amenazante

cuando el espejo me devuelve el rostro de la infancia.