poesía

13. ene., 2019

Los poemas son palabras en blanco y negro

que abren puertas a lo ignoto y al misterio.

Palabras que se pasean taciturnas

y llegan a los puertos de ciudades que sueñan.

Palabras en blanco y negro

iluminadas por la luz de la belleza.

Palabras que desprenden magia, aroma,

sabor a aguacate y café amargo.

Palabras con la nitidez del cielo

y la opacidad de la tierra.

Palabras que a veces son efímeras

y otras, eternas.

Palabras, cantad ahora,

invocad al viento,

a Homero, Virgilio,

al último poeta que desentraña sus versos.

Recordad a todos

que pertenecéis a un linaje de dioses

y hasta los pájaros os deben su inmortalidad.

12. ene., 2019

Lentamente, el tiempo va poniendo las cosas en su sitio.

Todo encuentra su lugar:

las cartas que nunca se leyeron,

las fotos polvorientas,

las puertas sin llave,

los cajones vacíos y destartalados,

la música del violín desvencijado,

las películas en blanco y negro,

el primer televisor,

el circo y sus leones,

Charlie Rivel aullando,

los sueños olvidados,

los héroes de la infancia,

Guillermo Brown, Astérix,

Shakespeare y La Divina Comedia.

Todo tiene su respuesta,

su porqué,

su lógica aristotélica,

después del largo silencio,

que a veces es la vida.

5. ene., 2019

Tú me has hecho más fuerte,

más libre,

más mar inexpugnable,

más bosque frondoso,

más noche sin espinas.

 

Tú me has hecho oasis en el desierto,

fuego en la nieve,

voz en la hondonada,

sendero en el abismo,

canción en la batalla.

 

Tú, que me has forjado en la soledad,

en la tormenta, en el silencio.

4. ene., 2019

No esperar nada de nadie

que no seas tú.

La única voz que oigo en mi silencio.

La única luz en esta noche oscura

en que el alma está sola

y el corazón se esconde de los hombres.

Oculta en un refugio

que no perece nunca.

Pendiente solo de esos pasos

que llegan hasta la eternidad.

15. dic., 2018

Late mi corazón.

Late con fuerza

entre verdes álamos

y espinas que no mueren

 

Hay alguien esperándome.

Alguien escondido entre las sombras

No veo su rostro,

pero lo imagino pendiente de mis pasos,

de mi acontecer diario.

 

Bajo todos los peldaños

que me conducen a lo más oscuro

donde mi corazón late con fuerza

y hay un rostro que no deja de mirarme.