poesía

20. sep., 2019

Una sílaba nunca pronunciada.

La belleza que solo se vislumbra.

Ese horizonte que encierra el alma.

Esa nítida gota de la rama.

Esa búsqueda incierta en la noche

del misterio que reposa en un poema. 

20. sep., 2019

Los recuerdos son sombras

que nos persiguen y nos atan al pasado.

A un pasado que ya nada lo ilumina,

sino es la triste soledad del presente.

20. sep., 2019

Hay aves que vuelan por mares turbulentos.

Las hay que esperan a que llegue la madrugada

para entonar sus trinos.

Las hay que huyen, decepcionadas, cuando llega el otoño.

Las hay altivas y soberbias

que miran el mundo desde un campanario.

Las hay más solitarias y meditabundas.

Las hay que siempre dicen por favor

y se callan cuando nadie les pregunta.

Y también está quien les rinde homenaje,

aunque nada ni nadie le esté esperando.

20. sep., 2019

Aquí tienes la melodía antigua

que canta sin cesar entre las rocas.

Oleaje profundo y agua clara.

Hay algo en tu mirar que me sorprende,

como el sueño de un pirata allá en las nubes.

Aquí tienes la melodía antigua,

la que canta el amante en su huida.

Eres de bronce y algo de amatista.

Brillas igual que un relámpago en la noche.

Hoy no sé qué leyenda he de contarte

que no hable de mendigos y princesas.

Hace ya tanto tiempo que te fuiste,

que nadie pregunta por ti allá en el puerto.

Aquí tienes la melodía antigua,

la misma que eleva el monje al cielo

en su soledad y en su misterio,

la misma del violín desvencijado,

la del arpa del salón en el ángulo oscuro,

la de los astros y las constelaciones,

la que llega a la más alta esfera,

después de haber sido barro y arena,

la música no perecedera,

la ansiada armonía del alma.

19. sep., 2019

Hay poemas tristes, tristísimos,

en los que los hombres están cansados

de andar por un camino que no entienden,

que no les gusta.

Hay poemas que solo hablan del sinsentido de la vida,

de la crueldad del tiempo,

de los fantasmas que se asoman a nuestra alma,

de un mar negro y oscuro,

de una moneda sin valor alguno.

Pero hay otros que nos hablan

de lo felices que nos hace andar acompañados,

que la lluvia es algo que nos merecemos,

que no estamos solos, aunque seamos pobres,

y que hay un horizonte que nos premia.