poesía

17. nov., 2018

Subida en la barca que zozobra

en este mar bravío,

que amenaza con ahogar

sueños, esperanzas, anhelos.

Mientras tú duermes,

yo me enfrento, solitaria,

a la tormenta y el ruido.

Despierta, y que tu voz

se alce imponente

sobre la mar y el destino.

4. nov., 2018

He de aprender a verte en el silencio,

en tu lejana cercanía,

casi ausente del mundo,

y sin embargo, en el dolor tan intenso.

 

He de aprender a verte en los sueños que huyen,

en el placer de comerme un helado a medianoche,

en el ruido de las calles

o en las campanas que tañen a lo lejos.

 

He de aprender a verte cada día

en esas negativas tan rotundas

que cuajan de flores los jardines.

 

He de aprender a verte en ese rostro

que nunca se refleja en el espejo

y sí en el llanto de los hombres

7. oct., 2018

Volví a la ciudad

a la ciudad de los fantasmas,

de los hombres que no dejan huella,

de los parques sin niños,

de las calles sórdidas y laberínticas.

 

Volví a la ciudad,

a la gran ciudad de antes del diluvio,

a la que habían cantado los poetas en sus trovas,

a la de los grandes palacios y suculentos banquetes.

 

Volví a la ciudad

después de aquel sueño premonitorio,

para ver el ocaso de los dioses,

los últimos vestigios de un mundo

que había renunciado a su herencia,

a la herencia que los sabios le dejaron:

el sabor eterno de la inmortalidad.

23. sep., 2018

Canciones del pasado

que hoy llegan a mi memoria,

y me cuentan

de amores imposibles,

de pasiones encendidas,

de sueños olvidados,

de derrotas y promesas,

de traiciones y amenazas,

de borrachos y truhanes.

Las canciones son como los trenes:

pasan y dejan una estela de nostalgia,

de algo que empezó y nunca tuvo un fin.

Las canciones del pasado

son la lluvia del otoño,

que llega de improviso

a recordar que la noche está muy cerca.

22. sep., 2018

Tiene el bosque la magia de lo ignoto,

donde se esconden los druidas con sus pócimas,

los duendes con sus amores perdidos,

las hadas pálidas y tristes.

 

El bosque es misterio y laberinto.

Aparece en los sueños y leyendas,

con caminos intrincados y polvorientos

donde se pierden los prófugos y aventureros.

 

En el bosque no hay leyes ni banderas.

Solo lagos donde se ahogan los monstruos

o largos ríos que solo cruzan los héroes.

 

Es tu corazón un bosque

donde me adentro todas las noches.