poesía

20. oct., 2018

Pasan los días, como nubes enjauladas,

las aves se van a otros parajes,

llega el otoño a nuestras vidas.

Aquel pozo se ha cubierto de nieve

y el jardín ha enmudecido para siempre.

Pasan los trenes, que nunca cogeremos,

y la habitación de aquel hotel es solo un recuerdo.

Las cartas ya no despiden el aroma de la infancia.

El espejo clava su puñal cruel en nuestro rostro

y la gente ha huido de aquel pueblo.

Se van los amigos, el amor, los sueños.

Perecen la luz y las promesas,

pero hay algo que no muere en el ocaso.

7. oct., 2018

Volví a la ciudad

a la ciudad de los fantasmas,

de los hombres que no dejan huella,

de los parques sin niños,

de las calles sórdidas y laberínticas.

 

Volví a la ciudad,

a la gran ciudad de antes del diluvio,

a la que habían cantado los poetas en sus trovas,

a la de los grandes palacios y suculentos banquetes.

 

Volví a la ciudad

después de aquel sueño premonitorio,

para ver el ocaso de los dioses,

los últimos vestigios de un mundo

que había renunciado a su herencia,

a la herencia que los sabios le dejaron:

el sabor eterno de la inmortalidad.

23. sep., 2018

Canciones del pasado

que hoy llegan a mi memoria,

y me cuentan

de amores imposibles,

de pasiones encendidas,

de sueños olvidados,

de derrotas y promesas,

de traiciones y amenazas,

de borrachos y truhanes.

Las canciones son como los trenes:

pasan y dejan una estela de nostalgia,

de algo que empezó y nunca tuvo un fin.

Las canciones del pasado

son la lluvia del otoño,

que llega de improviso

a recordar que la noche está muy cerca.

22. sep., 2018

Tiene el bosque la magia de lo ignoto,

donde se esconden los druidas con sus pócimas,

los duendes con sus amores perdidos,

las hadas pálidas y tristes.

 

El bosque es misterio y laberinto.

Aparece en los sueños y leyendas,

con caminos intrincados y polvorientos

donde se pierden los prófugos y aventureros.

 

En el bosque no hay leyes ni banderas.

Solo lagos donde se ahogan los monstruos

o largos ríos que solo cruzan los héroes.

 

Es tu corazón un bosque

donde me adentro todas las noches.

22. sep., 2018

Es rojo como la sangre

y tiene el ardor de las estrellas,

la fuerza de un volcán en un desierto,

el ímpetu de un sueño inabarcable.

Se convierte en recuerdo por las noches

y en alegre canción durante el día.

Nunca es nube, ni rayo, ni pócima amarga.

Solo lluvia que empapa la tierra, aunque esté lejos.

Calma la sed del corazón vacío,

y su voz detiene el tiempo entre los árboles.

 

Es un amigo. A veces, un poeta.