poesía

24. may., 2020

A mí los grandes espacios.

La música que no se acaba.

Templos con vidrieras donde la luz se expande.

Góngora y Quevedo al mismo tiempo,

Il Dante y Virgilio y Beatriz.

Velázquez y Los borrachos.

El triunfo de la muerte de Brueghel

El Canon de Pachelbel.

Saturno devorando a sus hijos.

La pasión de Bécquer.

El nihilismo de César Vallejo.

A mí los grandes espacios

que habitan mi alma 

en un mundo sordo y angosto.

24. may., 2020

El amor a veces pasa,

caballero sin sombrero,

luna errática y pasajera

o tal vez nubes sin rumbo.

El amor a veces llega

retrato antiguo,

canción desesperada,

melancolía de septiembre

El amor en el dintel de una puerta,

en la colilla de un cenicero, 

en el vaticinio de los astros,

en los bares nocturnos

y también en la herida del guerrero. 

24. may., 2020

Amanece en la ciudad.

Ya las calles desvelan su misterio escondido

y las piedras cuentan los romances de antaño.

Los antiguos edificios callan sus penas.

El ruido de los bares silencia las canciones malditas

y las sombras desaparecen lentamente.

La gente sale a comprar, a pasear, 

a ver los escaparates luminosos.

Desaparece el miedo de la noche,

y la luz hace que los pobres sean menos pobres

y los edificios más altos,

y las estaciones menos tristes

y ya nadie piensa en los cementerios,

ni en el crimen que se cometió en los sótanos.

La ciudad amanece como si fuera la primera vez,

pero los fantasmas siguen deambulando, como siempre.

18. may., 2020

Son pequeñas las cosas.

Sin valor.

No hacen ruido.

Se cuelan por las rendijas del alma.

En su diario acontecer

traen alegrías, 

tristezas, 

desengaños,

amores imposibles,

despedidas inciertas,

verdades como puños,

amaneceres lejanos,

sombras siniestras,

sueños tardíos,

el cansancio del otoño,

miradas elocuentes,

cartas perdidas,

paisajes nostálgicos,

el retrato del abuelo,

el viaje a la India,

el dolor inesperado,

el pastel de chocolate,

las tardes de septiembre,

y, a veces, también traen el mar

-tan grande y misterioso,

tan lejano y cercano al mismo tiempo-,

de noche y en silencio.

16. may., 2020

La ciudad es la misma.

Sus calles, sus parques, sus balcones.

El bosque sigue siendo un misterio.

Sus voces, sus castillos, sus lagos.

El río no ha desviado su curso.

Los pájaros cantan sus trovas.

El paisaje es versátil, como siempre.

La lluvia no deja de acariciar.

El viento es voluble y cicatero.

En el campo crecen el trigo y la cebada.

Los árboles dan sombra al caminante.

Los senderos se dirigen a tu casa.

Todo es igual que ayer,

que hace mil noches.

Nada ha cambiado.

Solo la luz con que lo miro.