poesía

8. dic., 2019

El pájaro en una rama. 

El bosque silencioso.

Una nube que pasa adormecida.

Los trazos que va dejando la luz en su camino.

Una campana que suena a lo lejos.

Una aldea abandonada.

El día en su implacable rutina.

Un verso de La Divina Comedia.

Otra vez las Goldberg Variations.

Y yo aquí, olvidada de todo,

dando gracias por todo lo que tengo.

7. dic., 2019

Tengo un tesoro escondido,

que nadie conoce ni sospecha.

Voy por la calle orgullosa

con mi tesoro escondido,

que solo yo contemplo,

cuando me miro en los espejos

o en las lunas de los escaparates.

Tengo un tesoro escondido

y solo yo sé su secreto.

Lo llevo siempre conmigo,

y la gente se pregunta

qué misterio hay en mis ojos.

Tengo un tesoro escondido

que me protege del frío,

del ábrego y del cierzo.

Es más bello que un palacio,

que las perlas de Ormuz,

que los nelumbos del norte y las rosas del sur.

Tengo un tesoro escondido

y en él cifro mi esperanza y mi futuro,

mis anhelos y mis sueños.

No es el tesoro del rey,

ni del rico, ni del pirata bravío.

Es algo mucho más alto,

que me espera cada día.

Es el canto del pájaro

en el umbral de mi alma.

7. dic., 2019

Hoy no oigo el canto del pájaro en mi alma.

Callado.

Silencioso.

No oigo su voz que llega siempre de lejos.

La voz que me consuela.

La voz que me despierta suavemente.

La voz que se alza en mitad del griterío,

que llega de repente

cuando estoy leyendo

o entre la muchedumbre que me empuja.

La voz que recrea paisajes olvidados

o campos somnolientos.

Que es eco de la infancia

y canto de lo eterno y lo invisible.

El canto del pájaro en mi alma

es el único tesoro que poseo

y que puedo dejar en herencia

a los que nunca han tenido la dicha de escucharlo.

6. dic., 2019

En la vida nada es definitivo.

Nada es siempre ni nunca.

Todo es a veces.

A veces nos decepcionamos con la noche.

A veces esperamos sin sosiego.

A veces es la luna que nos increpa.

A veces nos confunde la niebla.

A veces nos ciega la luz del mediodía.

A veces nos azota el viento del norte

A veces no descubrimos el paisaje del amor.

A veces la lluvia nos sorprende dormidos.

A veces no oímos el pájaro que canta en nuestra alma.

1. dic., 2019

He vivido.

He hablado con el viento y con la lluvia.

He llorado las ausencias.

Me he consolado con la música.

He conocido el fracaso y el triunfo.

He tenido el amor cuando era tarde.

El mar ha sido mi gran aliado

contra la necedad y la ceguera,

y el cartero ha llamado siempre dos veces a mi puerta