poesía

25. sep., 2020

Nací bajo la luz del sol mediterráneo,

en una casa que apenas si recuerdo.

Lo único que me llevé de mi infancia

fue el mar y el olor a pino de aquellas playas vírgenes.

Mi juventud pasó sin más pena ni gloria,

entre Mercedes Sosa y la chanson francesa.

Me gustan los poetas como Antonio Machado

vagando entre la niebla o meditando a solas.

No abro mi corazón al viento que me azota

ni me paro a escuchar los cantos de sirena.

Busco la paz del alma en medio del bullicio,

esa paz que es un huerto y un pozo y un jilguero.

He tenido ilusiones, proyectos, ambiciones.

Ahora solo me queda la lluvia por herencia.

¿Soy feliz? A veces,

sobre todo cuando tiendo mi mano al desvalido.

Del amor sé cuanto cantan los pájaros.

No entiendo a quienes buscan la riqueza pasajera,

o la fama lisonjera.

Soy pobre

y a veces me detengo a escuchar

las voces del silencio. 

25. sep., 2020

He vuelto a leer aquel poema

por ver si germinaba alguna flor,

alguna verdad entre los sauces,

por ver si aprendía a descifrar

el enigma que encierra la belleza,

pero he vuelto a mi refugio,

allí donde no acuden las gaviotas,

ni habita el olmo centenario,

donde todo es olvido,

y tú, la voz que siempre me despierta.

14. sep., 2020

Si Dios ha muerto. 

Si la razón ha muerto.

Si el hombre ha muerto.

Si la verdad ha muerto.

¿Por qué te sorprende, amor mío, 

que me guste el cine clásico?

5. sep., 2020

No importa que el reloj no dé las horas.

No importa que los bares sean antros.

No importa que suene el teléfono de madrugada.

No importan las colillas en el cenicero.

No importa la mujer fatal bebiendo güisqui.

No importa que el gánster lleve una pistola.

No importa que no suene el saxofón

y el jazzman ya no tenga dinero.

No importa el policía fracasado

ni el veneno en la taza de café.

No importa que el héroe siempre mienta.

No importan las calles solitarias

ni que el poder esté a la sombra.

No importa nada ni nadie,

tampoco el porqué ni el para cuándo.

Solo la escena final es la que vale,

esa en la que sale huyendo el asesino.

26. ago., 2020

No volveré al lugar donde fui feliz.

La calle será más estrecha y oscura.

No habrá árboles y los balcones estarán cerrados.

La gente habrá muerto

o tal vez no haya nadie en la ventana.

Habrá cerrado la fábrica de galletas de la esquina

y aquel bar de mi juventud ya no existirá.

El mercado estará silencioso

y el colmado será una peluquería.

No volveré al lugar donde fui feliz,

donde escuchaba La Bohème,

y leía poemas de Salinas,

donde veía I want to live

o La desheredada.

No volveré a mi casa.

El viento pasó por ella antes que yo.