poesía

31. may., 2022

No. No vino de repente la alegría.

Vino precedida de una lluvia fina,

de una canción lejana,

de una luz apenas perceptible.

Vino en mitad de una borrasca,

en un caserón oscuro sin ventanas,

en un bosque plagado de serpientes.

Vino cuando ya no la esperaba,

cuando ya las voces se apagaban,

cuando alguien cerró la última puerta.

Vino sin que yo la buscara,

sin que yo supiera que existía,

sin que nadie me hablara nunca de ella.

Vino porque quiso,

como una dádiva incierta e infinita,

como un vendaval que nunca se calma,

como el amigo que llama a media noche.

Vino y se fueron el miedo y la codicia,

la pobreza y la desidia,

el rencor y la herida que sangraba,

el cansancio y la desesperanza.

No. No vino de repente la alegría,

pero vino,

y ya la noche no pudo arrebatármela.

31. may., 2022

Todo es incierto.

Todo tiembla. 

Todo zozobra.

Lo único cierto son tus ojos,

tu voz,

tus manos,

tu frente,

y ese mar

con que amaneces cada día.

17. may., 2022

Mi vida está llena de caballeros andantes,

de esos que vivieron en la Edad Media

y componían trovas a su amada.

De los de adarga antigua y rocín flaco.

De los que desfacian entuertos

y rescataban damas.

De los que cruzaban bosques hechizados

y asaltaban torres y castillos.

Mi vida está llena de caballeros andantes

y de cosas antiguas 

que duermen en mi armario.

17. may., 2022

Llega un momento en la vida

en que ya no hay interlocutores válidos,

en que ya nadie tiene autoridad moral

para decirme qué tengo que hacer,

qué decir,

qué pensar,

que las tormentas son pasajeras,

que ya la buhardilla no me sirve,

que rompí todos los apuntes,

que la vida no me sorprende,

que me da igual el rojo que el azul,

el cetro o el oro,

el vino o el agua,

que ya no hay nada nuevo,

que el otoño sigue llegando cada año,

que todo se repite,

que solo hay una cosa que no muere,

que crece cada día,

que es sed y hambre al mismo tiempo,

pero que no sacia ni cansa,

que siempre llega,

aunque yo no lo espere,

que está ahí,

como la puerta y el jarrón y el árbol,

que todo lo puede,

que todo lo siente,

que no olvida nada,

que es un deseo pronto,

una rama desgajada,

un amor que conoce los días de la semana

y no se detiene ante la lluvia,

un amor que no tiene puerta trasera,

ni notas discordantes,

un amor que es caballero andante

y me rescata siempre

de la serpiente venenosa.

4. may., 2022

Me lo pueden quitar todo:

el porsche,

el ático con vistas al mar,

las joyas de Tiffany's,

la herencia,

los cruceros por el Mediterráneo,

la isla que tengo en el Pacífico,

los viajes a países remotos, 

las cenas opíparas,

esas fiestas en el yate,

el retrato del abuelo,

el jarrón de porcelana, 

los árboles que me dan sombra en el verano,

las nubes que me cobijan,

la noche que me espera,

la libertad,

los amigos,

las ilusiones,

los sueños,

lo que está por venir,

lo que me dejé olvidado en el banco,

mi última novela.

Me lo podrán quitar todo,

menos lo único necesario:

este chorro de luz

después de la tormenta.